sábado, 9 de abril de 2011
Y entonces un día, sin saber cómo ni porqué, las notas del arpa de la que hablaba el famoso poeta comienzan de nuevo a sonar, no como antaño desde luego, tanto tiempo de adormecimiento dejaron clara huella en las que en su día fueron las creadoras de las más bellas melodías y que a tantos emocionaron... ¿Por qué dejaron de sonar? Porque tenían tanto que expresar que ni 100 partituras le bastaban.... así pasó el tiempo, y esa falta de espacio se convirtió en prisión, y esa prisión en refugio, era cómodo estar ahí, alejada del exterior, pudo descansar.... pero entonces las paredes comenzaron a resquebrajarse, las notas empezaron a sonar... y es que no hacen falta partituras para tocar, sino oidos dispuestos a escuchar...
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Un buen comienzo, sí. ^^
ResponderEliminarÁnimo en la aventura bloguera.
Gracias ^^
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